{"id":3857,"date":"2020-07-21T11:24:17","date_gmt":"2020-07-21T14:24:17","guid":{"rendered":"https:\/\/lavits.org\/?p=3857"},"modified":"2022-03-03T18:45:48","modified_gmt":"2022-03-03T21:45:48","slug":"lavits_covid19_13-tiempos-virales-luchas-intercomunales-frente-a-la-contrainsurgencia-en-red","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavits.org\/es\/lavits_covid19_13-tiempos-virales-luchas-intercomunales-frente-a-la-contrainsurgencia-en-red\/","title":{"rendered":"Lavits_Covid19_#13: tiempos virales: luchas intercomunales frente a la contrainsurgencia en red"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Guiomar Rovira Sancho*<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pandemia. Parar parec\u00eda imposible. Y sin embargo, paramos. La pel\u00edcula de nuestras vidas entr\u00f3 en pausa. No queda de otra que observar y mirar alrededor. Percibo algo: el mundo se divide entre los que no pueden parar y los que no podemos callar. Dos coordenadas muy distintas en un mundo cada d\u00eda m\u00e1s cruel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El <strong>ruido ensordecedor<\/strong> en el que se pierden quienes no pueden callar tiene una intencionalidad muy clara: que no haya claridad. Las aplicaciones digitales, las plataformas de red social, convertidas en corporaciones globales, est\u00e1n siendo usadas para el odio, la tergiversaci\u00f3n y la mentira. <em>Shitstorm<\/em>, qu\u00e9 palabra. Lluvia de insultos (de mierda) en Twitter, cibermisogina, troleo, bots, conspiranoia por doquier. Manu Chao se adelant\u00f3 a su tiempo cuando cant\u00f3 que todo es mentira en este mundo. Los usos tecnopol\u00edticos de la derecha y el discurso del odio han avanzado exponencialmente en los \u00faltimos a\u00f1os como parte de una contra revoluci\u00f3n implacable, impulsada por carretadas de dinero. Carole Cadwalladr advert\u00eda en <em>The Guardian<\/em> en julio de 2020: \u201cFacebook no es un espejo. Es un arma. Sin licencia, no est\u00e1 sujeto a leyes o control, est\u00e1 en manos y hogares de 2.600 millones de personas, infiltrado por agentes encubiertos que act\u00faan para los estados nacionales, un laboratorio para grupos que elogian los efectos de limpieza del Holocausto y creen que 5G freir\u00e1 nuestro ondas cerebrales en nuestro sue\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero este <strong>ruido ensordecedor<\/strong> quiere tapar algo que est\u00e1 all\u00ed, algo que cobra cada vez m\u00e1s sentido y m\u00e1s eco: los sonidos y las redes de la revuelta. Inici\u00f3 la d\u00e9cada con las protestas por la autoinmolaci\u00f3n en T\u00fanez de Mohamed Bouazizi, un joven precarizado a quien la polic\u00eda hab\u00eda incautado su medio de subsistencia: un carrito para venta ambulante de frutas, era el 17 de diciembre de 2010. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, el 25 de mayo de 2020, otro joven, George Floyd, muere asfixiado por la polic\u00eda en Minneapolis, generando una ola de protestas imparable contra el racismo sist\u00e9mico #BlackLivesMatter. Entre estos dos cr\u00edmenes de estado, una d\u00e9cada de indignaci\u00f3n galopante, una d\u00e9cada de redes para la emancipaci\u00f3n y la libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Nuevos sentidos intercomunales: una d\u00e9cada de protestas sociales<\/strong><\/h2>\n<p>Con la muerte de Mohamed Bouazizi, viralizada en redes digitales, arranc\u00f3 la Primavera \u00c1rabe y el ciclo de las <strong>multitudes conectadas<\/strong> que ocuparon las plazas de muchas ciudades del planeta. La plaza Tahrir de El Cairo, el #15M espa\u00f1ol, Occupy Wall Street en Estados Unidos, #YoSoy132 en M\u00e9xico, #VemPaRua en Brasil, #OcupyGezy en Turquia, #UmbrellaRevolution en Hong Kong, #NuitDebout en Par\u00eds\u2026 Y tantas otras. Insurgencias auto convocadas y extendidas en red que se\u00f1alaron la urgencia de tomar las riendas de los asuntos comunes ante el autoritarismo y la precariedad.<\/p>\n<p>Las plazas rechazaron el s\u00e1lvese quien pueda de la crisis neoliberal: llamaron al cuidado de la vida, la propia y la de todos, desde su despliegue como constelaciones performativas. Y lo hicieron en las ciudades y en las redes globales. Mientras, en el campo y en el \u00e1mbito comunitario rural, las luchas por la tierra y el territorio proliferaron por toda la geograf\u00eda continental y tambi\u00e9n mundial y se enlazaron en redes resonantes para constelar otros mundos posibles.<\/p>\n<p>Las multitudes conectadas trajeron un saber hacer <strong>hacker<\/strong>. Como pol\u00edtica <strong>prefigurativa,<\/strong> sin programa ni comando, distribuyeron las voces y pusieron el centro la experiencia encarnada, la interseccionalidad de las opresiones y la necesidad de actuar hacia otros imaginarios. La vulnerabilidad de los cuerpos ensaya su potencia pol\u00edtica en el encuentro. Matrices civilizatorias no occidentales permiten dotarse de nuevas nociones para lo com\u00fan, el procom\u00fan, la comunalidad, el buen vivir. La conciencia de defensa ecol\u00f3gica ante el \u201cterricidio\u201d se extiende. Se rechazan las dicotom\u00edas de matriz occidental y colonial, esas que someten la diferencia y excluyen al tercero, es decir, lo dem\u00e1s: los dem\u00e1s. Brota una sensibilidad ecofeminista que empieza a desestructurar los h\u00e1bitos organizativos de muchas izquierdas y a cuestionar dentro de las mismas movilizaciones sociales el tema de los liderazgos masculinos y el falogocentrismo que los alienta, con toda su m\u00edstica heroica. Constelar otras formas y modos m\u00e1s gozosos, replicar e inventar, tejer y seguir hilos, bifurcaciones, buscar cura y ayuda m\u00fatua.<\/p>\n<p>Las multitudes conectadas critican la representaci\u00f3n, la mediaci\u00f3n y la figura del portavoz. Cualquiera participa desde su voz y su experiencia cuenta (de contar como n\u00famero y de contar como narraci\u00f3n) y lo personal se vuelve pol\u00edtico. La multitud hablar\u00e1 de cuidados y ser\u00e1 capaz de escuchar lo que no era m\u00e1s que ruido, dolor, queja. La empat\u00eda deviene sensibilidad feminista y las mujeres toman las calles.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2><strong>La ola global de los feminismos en red<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h2>\n<p>En la India, las mujeres de #Delhibraveheart toman el espacio p\u00fablico en 2012 tras el asesinato y violaci\u00f3n colectiva de una chica de 23 a\u00f1os. En 2015, las multitudes contra los feminicidios irrumpen bajo la consigna #NiUnaMenos en Argentina y se extienden por todo el continente. En M\u00e9xico, el 24 de abril de 2016 estalla la Primavera Violeta con una movilizaci\u00f3n nunca vista de mujeres que marchan de Ecatepec al centro de la capital y constelan a la vez un hashtag: #MiPrimerAcoso. En Chile, en mayo de 2018, las protestas en Santiago contra la violencia de g\u00e9nero en las universidades derivan en irrupciones multitudinarias y acciones que duraron semanas, desestructurando los bastiones del poder acad\u00e9mico del acoso. Una enorme Women\u00b4s March toma Washington en enero de 2017 contra Trump. En Brasil, las mujeres salen masivamente a las calles de las principales urbes constelando su potencia alrededor de un hashtag, #ElleNao, contra la elecci\u00f3n de Bolsonaro en 2018.<\/p>\n<p>A nivel global, ya hab\u00eda precedentes de movilizaciones contagiosas en red como la Marcha Mundial de Mujeres o la transnacional Marcha de las Putas (SlutWalk) nacida a ra\u00edz de los comentarios de la polic\u00eda en Canad\u00e1 sobre la ropa de una v\u00edctima de violaci\u00f3n; tambi\u00e9n las acciones de <em>Femen<\/em> desde Europa del Este se extendieron cuestionando el lugar del cuerpo y generando tantas cr\u00edticas como rupturas, ganando titulares en el peligroso filo de la visibilidad medi\u00e1tica; la defensa transnacional contra el encarcelamiento de las <em>Pussy Riot<\/em> tras su inigualable plegaria punk en la catedral de Mosc\u00fa contra Putin. La huelga general feminista del Lunes Negro contra la penalizaci\u00f3n del aborto en Polonia en 2016, que fue el ejemplo para llamar a Huelga internacional de mujeres los 8 de marzo desde entonces; la indignaci\u00f3n ante la sentencia de \u201cla Manada\u201d por violaci\u00f3n colectiva de una joven en Espa\u00f1a se volvi\u00f3 viral; la exigencia de igualdad salarial en Islandia logr\u00f3 ser ley y fue ejemplo para nuevas protestas en otras latitudes&#8230; La campa\u00f1a de ciber-acci\u00f3n directa #MeToo, surgida en octubre de 2017 en el contexto de las denuncias contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein, se extendi\u00f3 en unos meses a 85 pa\u00edses y logr\u00f3 el mayor impacto jam\u00e1s visto contra la violencia sexual en el \u00e1mbito laboral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>2019: el a\u00f1o que se vivi\u00f3 en las calles<\/strong><\/h2>\n<p>Lo viral en 2019 no era COVID19, sino la revuelta, quiz\u00e1s el a\u00f1o con m\u00e1s movilizaciones del siglo, cada una en su contexto, pero todas adaptando t\u00e1cticas y repertorios y sentidos comunes. La batalla sostenida en Hong Kong desafi\u00f3 la represi\u00f3n telem\u00e1tica y los identificadores faciales de la Inteligencia Artificial, contra una ley de extradici\u00f3n a China. En L\u00edbano, el incremento de precios al combustible prendi\u00f3 la mecha. Argelia se levant\u00f3 contra el quinto mandato de un presidente osificado en el poder. En Ecuador los pueblos originarios marcharon sobre Quito contra las reformas econ\u00f3micas de Lenin Moreno. En Francia, el 5 de diciembre arranc\u00f3 una huelga de enormes dimensiones contra el plan de reforma de las pensiones, con los Gilletes Jaunes movilizados por m\u00e1s de un a\u00f1o. Catalunya aprendi\u00f3 de Hong Kong y paraliz\u00f3 un aeropuerto para protestar contra la sentencia de c\u00e1rcel a los l\u00edderes independentistas, convocando mediante una aplicaci\u00f3n digital #TsunamiDemocratic. En Chile el aumento al boleto de metro fue la gota que despert\u00f3 la exigencia de un nuevo pacto constituyente y las calles siguen ardiendo. Colombia llam\u00f3 a las movilizaciones de Paro Nacional desde el 4 de noviembre contra las pol\u00edticas econ\u00f3micas y la violaci\u00f3n del tratado de paz con el homicidio de l\u00edderes ind\u00edgenas y ex guerrilleros. En octubre de 2019 Irak se vio convulsionada por protestas masivas exigiendo la ca\u00edda del sistema corrupto instalado tras la invasi\u00f3n de Estados Unidos. Muchas m\u00e1s revueltas sacuden Egipto, Georgia, Guinea, Ir\u00e1n, Reino Unido&#8230;<\/p>\n<p>Y para finales de a\u00f1o, lleg\u00f3 la performance \u201cUn violador en tu camino\u201d de las chilenas LasTesis, viralizada a los 5 continentes, actuada, traducida y remixteda en todo tipo de lugares\u2026 Geochicas, desde una comunidad de mapeo digital abierto a la colaboraci\u00f3n, OpenStreetMap, documenta las replicas y apropiaciones en el mundo, su ingente resonancia constelativa de los cuerpos: \u201cY la culpa no era m\u00eda, ni donde estaba ni como vest\u00eda\u201d\u2026[1]<\/p>\n<p>Entonces, a pesar del <strong>ruido ensordecedor<\/strong>, a pesar de los 11 feminicidios que ocurren al d\u00eda en M\u00e9xico, el 8 de marzo de 2020 est\u00e1bamos abrazadas en las calles con nuestras madres, hijas, vecinas, amigas, colegas. La convocatoria a te\u00f1ir el Z\u00f3calo de la ciudad de M\u00e9xico de violeta se desbord\u00f3 con una multitud proliferante que se mimetiz\u00f3 con las jacarandas de las avenidas en flor, anunciando la primavera.<\/p>\n<p>Un d\u00eda despu\u00e9s, el lunes 9 de marzo, las mexicanas hicimos huelga, paramos, nos confinamos antes del confinamiento por pandemia. El tuit de Las Brujas del Mar, una peque\u00f1a colectiva de Veracruz que convocaba a \u201cUn d\u00eda sin mujeres\u201d se volvi\u00f3 viral sin que nadie supiera por qu\u00e9 y la constelaci\u00f3n creci\u00f3 y fue m\u00e1s all\u00e1: lo replicaron sectores de mujeres de todo \u00e1mbito, incluso los no afectos a las izquierdas y menos al feminismo. El \u00e9xito del paro fue sorprende. Que se vieran las calles, los comercios, los trabajos y las aulas sin nosotras. Recib\u00ed fotos de mi universidad con los salones desangelados y tristes, con algunos j\u00f3venes varones que llevaban carteles diciendo: \u201clas extra\u00f1amos\u201d. Qu\u00e9 fuerza simb\u00f3lica esas fotos que nos mand\u00f3 Jer\u00f3nimo Repoll, en su sal\u00f3n casi vac\u00edo. Poco imagin\u00e1bamos que despu\u00e9s no solo nos retirar\u00edamos las mujeres de las calles, sino todes. Y ahora somos nosotras todas los que extra\u00f1amos las calles, las aulas, los restaurantes y cantinas, las canchas de deporte, la naturaleza, el parque, el sol, los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2><strong>Contrainsurgencia y Business as usual<\/strong><\/h2>\n<p>Todo esto suced\u00eda cuando ya <strong>el ruido ensordecedor <\/strong>hab\u00eda llegado a las redes sociales convertidas en malls de jugosos negocios. Los gigantes tecnol\u00f3gicas GAFAM eran las principales corporaciones del mundo. La Alt Rigth ya compraba espacios, las ardides de Cambridge Analytica manipulaban la conversaci\u00f3n, la IRA ya no era irlandesa sino la agencia rusa de injerencia en todo tipo de operaciones en otros pa\u00edses, Facebook vend\u00eda los datos de 85 millones de usuarios, los departamentos de estado y los partidos pol\u00edticos inflaban presupuestos para manipular conversaciones, las cibertropas crec\u00edan, los algoritmos de Youtube se inclinaban al mejor postor y Whatsapp promov\u00eda fake news y conspiraciones. Gracias a todo eso, Trump, Bolsonaro y el Brexit ya hab\u00edan celebrado su \u00e9xito. Las Naciones Unidas document\u00f3 tranquilamente que Facebook inicit\u00f3 en vivo y en directo a la matanza de los rohingya de Myanmar, decenas de miles fueron asesinados y cientos de miles huyeron y lo perdieron todo.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, ya desde 2013, Edward Snowden se hab\u00eda jugado el pellejo para que todo el mundo supiera lo que nos estaba pasando.<\/p>\n<p>Convertir la exigencia democratizadora en guerra contrainsurgente es la v\u00eda para mantener <em>business as usual<\/em>. Ya Walter Benjamin predijo: \u201cSolo la guerra vuelve posible movilizar el conjunto de los medios t\u00e9cnicos del presente bajo el mantenimiento de las relaciones de propiedad\u201d.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la m\u00e1quina de vapor de nuestro tiempo, la que dirige los destinos de la humanidad, no es la tecnolog\u00eda digital sino el capital financiero y su l\u00f3gica de guerra para perpetuar el poder de unos pocos que son los que mueven las redes, los que las convierten en armas de destrucci\u00f3n masiva.<\/p>\n<p>Las formaciones predatorias del capital financiero y su l\u00f3gica de expulsi\u00f3n, dice con claridad di\u00e1fana Saskia Sassen (2015), son las que deciden sobre la tierra, sobre la c\u00e1rcel, sobre la producci\u00f3n industrial de comida mala, sobre las minas y el trabajo esclavo, sobre la migraci\u00f3n y la salud, no s\u00f3lo sobre la tecnolog\u00eda, aunque tambi\u00e9n, porque la tecnolog\u00eda de ha vuelto al mismo tiempo en medio de comunicaci\u00f3n, medio de medios, medio de producci\u00f3n y producto. Y hay que poner freno de emergencia a esta escalada terricida.<\/p>\n<p>Cuando desde el mundo intelectual y de izquierda se llama a luchar contra \u201cun mundo virtual\u201d, es confuso y confunden. Primeramente, porque no hay nada de virtual en comunicarse. La comunicaci\u00f3n digital o no de las ideas siempre han tenido un soporte f\u00edsico y una plataforma \u00faltima: el cerebro. Los cables de fibra \u00f3ptica que surcan los oc\u00e9anos, los grandes servidores que almacenan los datos, y los metales que permiten ensamblar los dispositivos digitales no son nada virtuales. La negaci\u00f3n y la actitud apocal\u00edptica no es cosmopol\u00edticamente \u00fatil. Lo \u201cdigital\u201d, as\u00ed dicho, lleg\u00f3 para quedarse. Y es campo de batalla de la batalla.<\/p>\n<p>La interfaz de la escritura apareci\u00f3 a Mesopotamia hace cinco mil a\u00f1os en una tableta de arcilla, ahora persiste en la forma de tableta digital, explica Carlos Scolari en un Ted Talk. El grabado cuneiforme sobre piedra fue un gran hallazgo y estuvo ah\u00ed varios siglos hasta que se us\u00f3 el papiro, que mostr\u00f3 su superioridad porque se pod\u00eda enrollar y transportar. Luego se invent\u00f3 una interfaz persistente, el libro, hace dos mil a\u00f1os, primero en su forma manuscrita. La imprenta, har\u00e1 5 siglos, logr\u00f3 democratizar el acceso al haber m\u00e1s copias, m\u00e1s peque\u00f1as y menos caras. Con su versi\u00f3n electr\u00f3nica, se alcanza el costo marginal cero de la copia. \u00bfQui\u00e9n quiere volver a la tableta de arcilla que s\u00f3lo puede ver y entender quien la tiene en su palacio?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no imaginar una tecnolog\u00eda digital para lo com\u00fan y no para el negocio? \u00bfPor qu\u00e9 no escuchar los esfuerzos de los proyectos alternativos? \u00bfQu\u00e9 aprender de lo que hemos logrado en la tecnopol\u00edtica de emancipaci\u00f3n para estar conectadas?<\/p>\n<p>El coronavirus ha puesto en evidencia, como si de un l\u00edquido revelador se tratara, las zonas da\u00f1adas de nuestro mundo sufriente. Se ceba en la pobreza, evidencia la crisis del medio ambiente, de la nutrici\u00f3n, de la vivienda, de la salud. Muestra la devastaci\u00f3n y el saqueo de lo p\u00fablico. La locura de una globalizaci\u00f3n sin m\u00e1s medida que el provecho econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las redes digitales, como medio y mediaci\u00f3n, son el espacio donde se revelan y exacerban las contradicciones. Puestas al servicio de la concentraci\u00f3n de poder, se usan para la extracci\u00f3n y el provecho, en contra de lo justo, para manipular y dominar. Precisamente porque son donde la comunicaci\u00f3n y la cultura y la cosmopol\u00edtica constelan, y donde las luchas se convocan, espejean y enlazan unas en otras. \u201cNunca hemos sido tantos y nunca hemos sabido tanto\u201d, dice I\u00f1aki Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Una nueva Internacional se est\u00e1 construyendo sin estructura organizativa, basada en redes transcomunales de nuevos sentidos comunes que intentan cuidar la vida desde la dispersi\u00f3n de una constelaci\u00f3n naciente: una Intercomunal, como afirma el Consejo Nocturno, donde lo humano deviene de humus, como dice Haraway.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h2><strong>Reivindicar lo p\u00fablico<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h2>\n<p>Caben pocas dudas de que ser\u00e1n las grandes empresas las que saldr\u00e1n airosas de la pandemia. El giro digital y la automatizaci\u00f3n expulsa legiones de asalariados. El trabajo online y el confinamiento muestran las virtudes del ahorro que supone transferir a los gastos de operaci\u00f3n de las oficinas corporativas a sus empleados y sus casas. Con una mayor vigilancia digital, la extracci\u00f3n de datos sobre el teletrabajo permitir\u00e1 regular, reducir plantillas y no tener ni que pagar ni el papel de ba\u00f1o de una oficina, menos contratar a quien limpie. La econom\u00eda colaborativa y la hiperconexi\u00f3n van en camino de favorecer que todo caiga bajo el imperio tecnol\u00f3gico corporativo y la gente quede colgando de la nada-coronada, bajo justificaci\u00f3n pand\u00e9mica.<\/p>\n<p>El proceso de privatizaci\u00f3n de lo p\u00fablico a nivel global parece imparable. Una instituci\u00f3n privada, la Fundaci\u00f3n Bill y Melinda Gates, se ofrece para financiar la \u00fanica instituci\u00f3n de gobernanza global en salud, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, ante la amenaza de Estados Unidos de retirar su dinero. Facebook y Google ofrecen sus servicios para el desarrollo de aplicaciones de rastreo de poblaciones que eviten la propagaci\u00f3n del coronavirus. Parad\u00f3gicamente, se presentan como ben\u00e9ficas a la privacidad pues permiten monitoreo por Bluetooth, sin generar bases de datos centralizadas en manos de gobiernos.<\/p>\n<p>La pandemia demuestra que el acceso a las m\u00ednimas condiciones de vida es la \u00fanica garant\u00eda para cuidarse y cuidar a los dem\u00e1s. Eso implica garantizar una renta o ingreso b\u00e1sico para todas las personas por el hecho de nacer. Y por supuesto, el acceso a una salud p\u00fablica de calidad. Sin duda, hay que cancelar la deuda externa de los pa\u00edses, como exige el Pacto Social, Ecol\u00f3gico, Econ\u00f3mico e Intercultural para Am\u00e9rica Latina.[2]<\/p>\n<p>Sacar el dinero de la especulaci\u00f3n financiera que representa el 75% de la econom\u00eda global. Eliminar para\u00edsos fiscales y poner topes a los niveles de riqueza y de pobreza. Todo eso no ser\u00eda un gasto, sino una inversi\u00f3n en el planeta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que impulsar una <strong>organizaci\u00f3n mundial de la comunicaci\u00f3n digital<\/strong> que regule y colectivice Internet. Con el confinamiento se ha hecho evidente que las plataformas digitales son infraestructuras b\u00e1sicas. Reconocer este hecho es imprescindible para una intervenci\u00f3n p\u00fablica masiva y urgente. Las plataformas tecnol\u00f3gicas son enormes monopolios globales que tienen m\u00e1s poder que varios estados juntos. Por tanto, como propone Nick Srnicek[3], el objetivo no debe ser asegurar la competencia en el mercado de estos monopolios, sino reconocer los servicios p\u00fablicos que pueden proporcionar y despu\u00e9s regularlos, o incluso expropiarlos.<\/p>\n<p>Las plataformas digitales basan su negocio en la renta de datos extra\u00eddos a sus usuarios. Los pa\u00edses pobres no pueden competir con los monopolios de Estados Unidos y China, por lo que caen en sus garras y regalan sus datos. Este colonialismo digital ocurre porque las plataformas van a los pa\u00edses del Sur sin infraestructura y les venden mayor acceso a partir de hacerlos clientes cautivos, como es el caso de Free Basics, de Facebook.<\/p>\n<p>El sentido com\u00fan dicta que hay que tomar decisiones justas, no coloniales ni extractivas, sobre la tecnolog\u00eda y los datos de la interacci\u00f3n online. Garantizar un acceso seguro a red, una alfabetizaci\u00f3n digital que fomente la autonom\u00eda, racionalizar la producci\u00f3n de dispositivos, impedir la obsolescencia programada, tomar decisiones democr\u00e1ticas y no econ\u00f3micas sobre el desarrollos del aprendizaje autom\u00e1tico tambi\u00e9n llamado Inteligencia Artificial, gestionar los datos para el procom\u00fan\u2026<\/p>\n<p>No dejar en manos privadas la comunicaci\u00f3n para una vida que merece vivirse, sino inventar nuevas formas de lo p\u00fablico m\u00e1s all\u00e1 de lo estatal, con una dimensi\u00f3n intercomunal ineludible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<h2><strong>Conjugar el verbo \u201cestar\u201d en tiempos de pandemia<\/strong><\/h2>\n<p>Las que podemos parar, entramos de pleno al mundo digital. Como nunca antes. En medio de <strong>un ruido ensordecedor<\/strong>, no callamos: florecen todo tipo de conversatorios, webinars, conferencias, clases y debates. La comunicaci\u00f3n en red nos salva del abismo a las que tenemos acceso a la tecnolog\u00eda. Nos enlazamos. Sentimos p\u00e1nico porque hemos parado, buscamos art\u00edculos certeros, informes cient\u00edficos, oteamos algo del futuro, llenamos el vac\u00edo de existir en medio de la nada-coronada-coronavirus con ruido y piruetas, esperando una f\u00f3rmula explicativa, una teor\u00eda que nos regrese, una fantas\u00eda totalizante, cuanto m\u00e1s catastr\u00f3fica m\u00e1s estimulante y aplaudida. Llenamos nuestra oportunidad de parar con repetici\u00f3n, hacemos girar la rueda como hamsters y emitimos datos que alimentan las corporaciones tecnol\u00f3gicas. Sin controlar nuestras emisiones digitales (como dir\u00eda Enric Lujan), abrazamos nuestras ausencias y bendecimos la conexi\u00f3n remota que nos permite sabernos parte de nuestros afectos distantes. Benditas redes sociales para los que tenemos las familias y las compa\u00f1\u00edas repartidas por el mundo.<\/p>\n<p>En espa\u00f1ol son tres los \u201cverbos copulativos\u201d: ser, estar y parecer. Distinguir entre ser y estar no lo permiten otras lenguas, como el ingl\u00e9s, que s\u00f3lo tiene el \u201cto be\u201d. Pero qued\u00e9monos con ser y estar. Uno copula con la trascendencia y el otro con el mundo. La pandemia ense\u00f1a que ahora toca <strong>estar<\/strong>. No cabe esforzarse en <strong>ser<\/strong> ni perseguir un yo aumentado, ni en <strong>parecer <\/strong>mejor ni perseverar en el narcisismo. Simplemente estate quieta. Estar aqu\u00ed y ahora. En este cuerpo, en este cuarto, en esta tarde.<\/p>\n<p>Mirar la perfecci\u00f3n del gato que estira su lomo. Escuchar el silencio expandido en sus bigotes lanzados como antenas de mariposa. Ver el atardecer por la ventana y por primera vez desde que vivo en este departamento preguntarle al \u00e1rbol que llena de verde mi ventana, agradecer la abundancia de sus hojas que como cristalitos bailan en la brisa de una ciudad in\u00e9dita, sin poluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tenemos que aprender de esto que nos amenaza? \u00bfC\u00f3mo enfrentar la tremenda desigualdad de experiencias que provoca? Manuel Castells dice: \u201cSi sobrevivimos, no volveremos a lo mismo. O si volvi\u00e9ramos, recurrir\u00eda la pandemia, \u00e9sta o las pr\u00f3ximas, hasta que hagamos un reset de lo que \u00e9ramos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos parado. Y parar parec\u00eda un imposible metaf\u00edsico. Un radical <em>No Future<\/em> nos sobrecoje. La p\u00e9rdida de control se satura de discursos que pretenden zurcir continuidades. Y decimos: \u201cla normalidad era el problema\u201d. Como si saber eso fuera soluci\u00f3n. Entonces, \u00bfqu\u00e9 sigue? Donna Haraway lo desgrana con minuciosidad en su libro maravilloso: <em>Seguir con el problema<\/em>. No lo podemos eludir. Hay que mirar el problema de frente y meter las manos en el lodo. Respons-habilizarnos. Hacernos cargo, con cuidado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>* Guiomar Rovira Sancho \u00e9s Doctora en Ciencias Sociales. Profesora investigadora de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Xochimilco en la ciudad de M\u00e9xico.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n<p>[1]\u00a0<a href=\"https:\/\/umap.openstreetmap.fr\/es\/map\/un-violador-en-tu-camino-2019_394247#1\/77\/286\">https:\/\/umap.openstreetmap.fr\/es\/map\/un-violador-en-tu-camino-2019_394247#1\/77\/286<\/a><\/p>\n<p>[2] <a href=\"https:\/\/pactoecosocialdelsur.com\/\">https:\/\/pactoecosocialdelsur.com\/<\/a><\/p>\n<p>[3] <a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/economia-colaborativa\/nick-srnicek-servicios-publicos-puedan-proporcionar-plataformas-digitales-expropiarlas-regularlas\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/economia-colaborativa\/nick-srnicek-servicios-publicos-puedan-proporcionar-plataformas-digitales-expropiarlas-regularlas<\/a><\/p>\n<h2><strong>Referencias<\/strong><\/h2>\n<p>Cadwalladr, Carole (20\/7\/2020). \u201cFacebook est\u00e1 fuera de control. Si fuera un pa\u00eds, ser\u00eda Corea del Norte\u201d. <em>The Guardian<\/em>. Traducido en <em>Other News<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.other-news.info\/noticias\/2020\/07\/dura-columna-de-the-guardian-sobre-facebook\/\">http:\/\/www.other-news.info\/noticias\/2020\/07\/dura-columna-de-the-guardian-sobre-facebook\/<\/a><\/p>\n<p>Cancela, Ekaitz (3\/11\/2028). Nick Srnicek: \u201cDebemos reconocer los servicios p\u00fablicos de las plataformas, y despu\u00e9s regularlas o expropiarlas\u201d. <em>El Salto Diario<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/economia-colaborativa\/nick-srnicek-servicios-publicos-puedan-proporcionar-plataformas-digitales-expropiarlas-regularlas\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/economia-colaborativa\/nick-srnicek-servicios-publicos-puedan-proporcionar-plataformas-digitales-expropiarlas-regularlas<\/a><\/p>\n<p>Castells, Manuel (18\/04\/2020). \u201cReset\u201d. <em>La Vanguardia<\/em>, Barcelona. <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/opinion\/20200418\/48576108269\/reset.html\">https:\/\/www.lavanguardia.com\/opinion\/20200418\/48576108269\/reset.html<\/a><\/p>\n<p>Consejo Nocturno (2018). <em>Un habitar m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli<\/em>. Logro\u00f1o: Pepitas de Calabaza.<\/p>\n<p>Haraway, Donna J. (2019). <em>Seguir con el problema<\/em>. Bilbao: Consonni.<\/p>\n<p>Sassen, Saskia (2015). E<em>xpulsiones. Brutalidad y complejidad en la econom\u00eda global<\/em>.\u00a0Buenos Aires: Katz Editores.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez, Adri\u00e0 (3\/7\/2020) \u201cDe Mohamed Bouazizi a George Floyd. Una d\u00e9cada de insurgencia en defensa de la vida\u201d. El Salto Diario.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/laplaza\/mohamed-bouazizi-george-floyd-decada-insurgencia-defensa-vida\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.elsaltodiario.com\/laplaza\/mohamed-bouazizi-george-floyd-decada-insurgencia-defensa-vida&amp;source=gmail&amp;ust=1595516418240000&amp;usg=AFQjCNG7PRzChPbFHnlpdWKGg1Su8Rj8kA\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/<wbr \/>laplaza\/mohamed-bouazizi-<wbr \/>george-floyd-decada-<wbr \/>insurgencia-defensa-vida<\/a><\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2><strong>S\u00e9rie Lavits_Covid19<\/strong><\/h2>\n<p>A <strong>Lavits_Covid19: Pandemia, tecnologia e capitalismo de vigil\u00e2ncia<\/strong> \u00e9 um exerc\u00edcio de reflex\u00e3o sobre as respostas tecnol\u00f3gicas, sociais e pol\u00edticas que v\u00eam sendo dadas \u00e0 pandemia do novo coronav\u00edrus, com especial aten\u00e7\u00e3o aos processos de controle e vigil\u00e2ncia. Tais respostas levantam problemas que se furtam a sa\u00eddas simples. A s\u00e9rie nos convoca a reinventar ideias, corpos e conex\u00f5es em tempos de pandemia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Guiomar Rovira Sancho* &nbsp; Pandemia. Parar parec\u00eda imposible. Y sin embargo, paramos. La pel\u00edcula de nuestras vidas entr\u00f3 en pausa. No queda de otra que observar y mirar alrededor. 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